ni pasajera
ni casual
ni fortuna
ni plan
hoy la tarde volvió a incendiar los cielos que se llevan al sol hacia los mares.
todo ocurrió en tu ausencia
y pretendo incendiar el cerro si es necesario para que puedas ver ese espectáculo
sí, para que lo veas conmigo
es un deseo, un acto egoísta quizás, pero al mismo tiempo un momento
cuatro ojos y dos lenguas
necesita este crepúsculo anquilosado de elefantes muertos
cuatro ojos y un millón de canciones
porque no puedo con las palabras
no puedo con los colores
ni las melodías son suficientes
todo lo que en el pasado vino fácilmente, se fue como el poco dinero que gano
todo lo que vivo ahora en un camino con atajos y desvíos
es la inspiración galáctica
para decorar los adoquines y los mesones
ven a encender este último piso
esta ventana abierta
que tú has abrigado
con tus manos fuertes
con tu abrazo interminable
mientras el mundo golea su miseria
tú vienes con tus pestañas y labios
a ofrecer el misterio de tus pupilas y tu lengua
que los rincones que amamos esperen por nosotros
la obsesión por los sitios olvidados
y las canciones para cantar junto a los ríos
son parte de la estética desenfadada
de estos solitarios
que deciden volver a juntar sus caminos
sin dejar de cargar sus mochilas
sin dejar de soñar sin permiso
jueves, julio 01, 2010
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