jueves, agosto 31, 2006

austen

hoy tuve una pequeña sorpresa que dibujó una de esas sonrisas bellísimas. me ayudó a entender que hay cosas imborrables que con el tiempo terminamos amando y atesorando.
unos pendejos mostraron una obra. el requisito era hacer una adaptación de un cuento o novela. comenzaron y me encuentro con "orgullo y prejuicio". Guaaaaaa!!!. recordé que hacía un mes más o menos, había visto una película con el mismo nombre. y claro, mi suspicacia me llevó a creer que los niños habían hecho trampa, visto la película y tomado de ahí los diálogos.
sin embargo, me traicionó mi ignorancia. los tipos se defendieron y explicaron que realmente existía una novela con ese nombre.
me fui a la sala y comencé a preparar mis cosas para irme a casa. pero, sorpresa!. una de las alumnas que pertenecía al grupo, volvía abriendo su mochila. se paró frente a mí y sacó un libro, "orgullo y prejuicio" de Jean Austen.
después que la chica se fue, me quedé con el nombre en mi mente. Jean Austen. pensé un par de horas, escuché algo de música mientras fumaba un cigarro camino a casa.
y cuando dejaba mis cosas en la cama, ¡!...lo recordé. algunas semanas atrás, con la que era mi novia, nos instalábamos a ver el nuevo "culebrón" de hollywood 'La Casa del Lago'. reconocíamos que nos gustaban esas bellas películas de amor, más allá de cualquier cosa, nos emocionaban hasta lo más profundo.
y así fue. y en ese momento me llamó la atención una escena donde comentaban un libro que hablaba de dos personas que se encontraban después de mucho tiempo, porque tal vez ese no era su momento para estar juntos...la novela era 'Persuasión' (creo)...de quién????
JEAN AUSTEN
la mísmisima. entonces claro, orgullo y prejuicio fue una película con la que lloré y a esa mujer con la que fuimos al cine, se la había comentado para que algún día la viéramos...te gustará, le dije...
y ven? el destino me trajo a mi rutina laboral, a Jean Austen...desde hoy me pongo en campaña para conseguir el libro que comentan Sandra Bullock y Reeves en aquella escena...
también pensé en lo bello de enviar cartas y claro, lo maravilloso de recibirlas...
el tiempo es sabio...la espera es oriental...yo ando en busca de mi orientalidad, estoy recuperando mi espíritu, lo que siempre me hizo bello, lo que me diferenció de este mundo gris que tanto deseo cambiar...
besossssssssssssssssssssssss

1 comentario:

Anónimo dijo...

Uy! acaba de llegar a mi rostro como brisa esa esencia tan peculiar del mismísimo e irreconosible cristian.
Ya era hora de que volviera a asomarse algo de tí.
Con respecto al mundo gris del que hablas,debo decirte que te haz vuelto simultáneo a él,pero tengo fe de que algún día volveré a observar esa gran diferencia que transmitiste algún día.
Hoy no,aún no.
Hoy podrían dedicarte "el muchacho de los ojos tristes" de la jannet y encajarías en ella perfectamente.
Ojalá pronto la oiga y piense lo contrario.
Hasta entonces ..
chau !