de entregar mi corazón. ahora mandará el cerebro, como siempre debió ser.
derroché mi tiempo, mi energía, mi cariño y hasta el sucio dinero.
me morí de calor en europa, caminé una vida recolectando recuerdos. coleccionando sonrisas.
y para qué?
los recuerdos se guardan pero comienzan a ensombrecerse cuando viene esta primavera horrible.
no fue lo suficiente como para atreverse. no fue lo suficiente como para romper con las reglas. no había suficiente garganta para gritarle al mundo.
hoy doy mis últimos espasmos de moribundo. lanzo las últimas dentelladas al destino. busco explicaciones en los días, las palabras y las noches.
nunca pedí que vinieran a salvarme. tampoco lo haré ahora.
juro que nunca más me sucede. lo siento por quien me pueda encontrar en el camino. no habrá luz inmediata para los corazones. no habrá brillo en esta sonrisa. tendrán que sacarla con grúas y dinamita.
siempre supimos de lo que hablábamos pero no del olvido cruel, del ejercicio adolescente, de la inconstancia enferma de la que habla una canción que canta soda stereo.
ahora sólo seré el apuesto. nunca más el dispuesto. había jurado esto antes, pero siempre crucé los dedos. dije aquí no puede existir el dolor, pero qué equivocado, qué equivocado.
un amigo me dijo mientras bebíamos una piscola que ya era tiempo de abandonar esas creencias. que había que crecer y entender que el amor es una maldición. que no se puede querer con el corazón. que había que dejarle todo eso a las películas, a las canciones y a las teleseries. con lágrimas en los ojos hoy me uno a esa teoría.
de existir nuevas posibilidades las reglas serán otras. como no lo creo no me preocupo.
tráinganme buenas noticias. regálenme algunas sonrisas. aquí estaré haciendo nuevas canciones, aquí estaré esperando que septiembre no me tumbe, que alguna vez pueda llegar a febrero sin querer morirme.
por ahora cierro las transmisiones. por ahora guardo silencio.
lunes, agosto 21, 2006
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1 comentario:
protege entonces esa armadura en que te ocultas,la dinamita y las molotov aguardan por tí.
lanzaré lo que sea por volverte a ver sonreir.
Qué te paso soñador compulsivo?
una pesadilla y ya no quieres soñar más.
No dejaré que conviertas ese corazón en frío metal cuando posees uno de fino cristal.
Me gustaría tener la cura para esa enfermedad,pero se que el antídoto lo posee otra.
nada más me queda animarte,quizás más adelante no necesites de aquel antibiótico.
Ojalá aquella herida se desinflame,por ahora sólo puedo ofrecerte un calmante.
un beso.
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