miércoles, julio 14, 2010

martes 13, día 14, corazón bisanguinario

voy a espantar a las moscas con los últimos cigarros de la existencia armada. en el catastro catastrófico de mis días y estas noches. el regalo de las sonrisas esconde el asesinato múltiples de las arterias necróticas de estos latidos.
al llevar la marca desastroza es una cuerda la que desentona y muere. no hay canciones, amor, ya no hay canciones. no hay versos, amor, no hay versos.
ahora que te vas. soy yo el que miro sobre mi hombro. es este invierno de Santiago y la humedad del río que acaricia mis pies. volveré a los escenarios en donde vi la victoria para ir una vez más por las derrotas de siempre. esas derrotas que me han hecho el que soy. lo adiviné alguna vez en la depresión intermedia, ahí donde descubrí tus pasos. ahí donde canté alguna vez para ti.
ahora quedo mirando a las moscas que coreografían una despedida inútil. ahora el sol tímido no puede secar mi ropa ni calentar mi espalda.
no podré tomarme de tu cuello, no podré morder tus fronteras. no podré sentirme un superhombre, no podré descubrir nuevas ciudades, ni silbar canciones desconocidas, ni bailar en atardeceres inexistentes.
podemos volver sobre las sábanas, recordar alguna vez los nuevos colores. las cortinas abrigarán mi tristeza y mi rabia. entenderé que la historia no es justa, que sólo es como es. que los estados intermitentes son la única aspiración posible. que los pequeños segundos, las pequeñas muertes son parte del colorido clorofílico de este cortejo fúnebre.
nos alcanzó el postre. nos despedimos en el mes que me da la vida. me despido de estos cielos. me olvidaré de algunas horas.
y si esta es una pesadilla, vuelve con el metal desprovisto de teflón. vuelve con la simpleza de las calles desaseadas. con la hermosura indescifrable que tanto amamos. este abrazo perfecto y estas sonrisas amplias que se conocen, pueden, si los astros se confabulan, tener una sorpresa más para estos corazones...

jueves, julio 01, 2010

en tránsito

ni pasajera
ni casual
ni fortuna
ni plan

hoy la tarde volvió a incendiar los cielos que se llevan al sol hacia los mares.
todo ocurrió en tu ausencia
y pretendo incendiar el cerro si es necesario para que puedas ver ese espectáculo
sí, para que lo veas conmigo
es un deseo, un acto egoísta quizás, pero al mismo tiempo un momento
cuatro ojos y dos lenguas
necesita este crepúsculo anquilosado de elefantes muertos
cuatro ojos y un millón de canciones

porque no puedo con las palabras
no puedo con los colores
ni las melodías son suficientes

todo lo que en el pasado vino fácilmente, se fue como el poco dinero que gano
todo lo que vivo ahora en un camino con atajos y desvíos
es la inspiración galáctica
para decorar los adoquines y los mesones

ven a encender este último piso
esta ventana abierta
que tú has abrigado
con tus manos fuertes
con tu abrazo interminable

mientras el mundo golea su miseria
tú vienes con tus pestañas y labios
a ofrecer el misterio de tus pupilas y tu lengua

que los rincones que amamos esperen por nosotros
la obsesión por los sitios olvidados
y las canciones para cantar junto a los ríos
son parte de la estética desenfadada
de estos solitarios
que deciden volver a juntar sus caminos
sin dejar de cargar sus mochilas
sin dejar de soñar sin permiso