lunes, enero 11, 2010

hey, Leticia, hey mamá...feliz cumpleaños a la distancia

hey, Leticia, hey mamá. en otras circunstancias estarías esperando a recibir mi llamado para desearte feliz cumpleaños. 55 tendrías. enero sigue siendo caluroso y todo indica que aumentarán las temperaturas en medio de la paranoia que se transforma en certeza acerca del fin de estos tiempos.
hace unos días murió Sandro. aquella mañana recorrí las calles de Santiago pedaleando sus mejores canciones y recordé tu versión de Rosa o de Una Muchacha y una Guitarra. cuando comencé a dar mis primeros acordes, esas canciones me recordaban mi infancia primera y me ayudaban a cantar desde el corazón.
en estos días viajaré a Chillán como de costumbre y me daré una mañana para ir a dejarte flores y hablar un rato.
estoy como siempre intentando retomar, de consolidar un rumbo, advertir las señales y generar los discursos precisos. he recuperado el sentido, después de cierta amnesia e indolencia discontinua. me he visto en mis amigos, en nuevas canciones y en mis compañeros de ideas. esas ideas que nunca entendiste o que evitaste conocer.
he visto a Pablito hace unas semanas porque pasé la navidad en Ñuble. crece inevitablemente, come solo, va a comprar bebidas sin compañía y ya no hace tantas cagás como antes.
no sé dónde habrás ido. sé a la vez que estas letras van a la memoria. y esa memoria es lo que todos en cada pequeño recuerdo que hacen reconstruyen tu imagen. la verdad es que lo que cada uno lea será un pedazo de tu mirada, la que descansa en todos nosotros y nos permite sentir que los que ya no están sigan vivos.
quedan pocos días para otra elección. aquellos que tú, mis abuelos y tus hermanos apoyaron tanto tiempo, sienten que van a ganar sin matar a nadie (por lo menos no directamente). eso no me alegra, pero la derrota a veces nos permite comenzar desde cero y retomar nuestro protagonismo en la historia.
este enero será otro más. no tendremos tu voz ni tu entusiasmo. pero es con lo que nos hemos quedado, es lo que yo rescato y comprendo para armonizar nuestros relatos y sentirnos un poco felices.
sigo en la ruta solitaria. nietos no tendrías tampoco. ahora soy un gato extranjero. un felino existencialista. un pelado arrojado a la poca luz de ciertas calles de Santiago. cruzo todos los días el mapocho, aquel río que nos acompañó cuando vivíamos juntos. amo estas avenidas. me emociono en cada esquina. a ti, hija del verano, yo hijo irrenunciable del invierno, te saludo desde este año bicentenario. hoy la escenografía de la capital reúne artistas, turistas, desocupados, niños en vacaciones y tipos que van de un lado a otro disfrutando de la poca ropa y las bondades de la fruta de la estación. yo, miro a través de esta ventana, tomo una cerveza y pienso en la conexión de las vidas y la complejidad de este mundo que día a día construimos y aniquilamos.
estoy intentando conectarme comprensivamente. estoy expandiéndome en un último esfuerzo. que los desplazamientos cósmicos te acojan en algún momento y espacio. que tu nombre todavía resuene junto con tus canciones, que nunca terminabas de cantar, pero que fueron despertando en mi corazón la adicción inigualable por musicalizar la vida.

3 comentarios:

Felipe dijo...

Entrañables palabras las tuyas Cristián, yo a la mía le envío cartas en Agosto, llenas de esperanzas, esto, a pesar de la ternura que transbordó y de la ausencia tan ausente que dejó.
Abrazos.

ViLou dijo...

Hermoso lo que escribes Cristian, eres tan preciso para describir la ausencia, pero también la presencia de quien parte primero que nosotros y que llevamos en el corazón; tu sutileza me emociona.
UN ABRAZO

Laser dijo...

me alegro mucho que te haya dejado ese afan de musicalizar todo... espero que nunca dejes de escucharla y espero que ella nunca deje de estar dentro de todo.

saludos
besos y abrazos

cuidate mucho profesor olea!