sábado, septiembre 05, 2009

el brote del sentido!

la vida ha sido un perfecto desastre más de alguna vez y yo un pequeño punto insignificante y despreciable.
tiempo para pensar que todo tiene sentido es lo que necesitamos para seguir. buscando los flujos perdidos. pensando en la pendiente que se une a la recta siguiente y que conecta. esperando que el siguiente pasillo no ofrezca un muro. que desaparezcan las calles sin salida. que las rejas puedan ser limadas con palabras y sonrisas.
por eso busqué aquel momento. pero me topé con muchos. me topé contigo. me topé con el olvido. con aquel olvido necesario y sonreí. fue bueno desligarme. fue grandioso cambiar de veredas. apoyarme en la pared para mirar, sólo para mirar.
entonces tengo un momento.
no tenía bicicletas pero sí muchos amigos. y quien hasta hoy me recibe en su casa y me ofrece su bebida y su guitarra, tenía la peor de las bicicletas que podías tener a comienzos de los 80. así que, en aquella mini, fui el chofer. fuimos los reyes de la retaguardia de las bicicross. no tuvimos piruetas. ni mucha velocidad. pienso que compartir todas esas tardes arriba de esas ruedas, sumadas a las interminables tardes haciendo nuestras primeras canciones. sí, cuando sólo sabíamos que cantar era darle melodía a nuestra voz.
aquella fue la primera vez que sentí que había una historia. las escenas vendrían con el tiempo, desplegándose insolentes. salir, perder. crecer, soñar y enamorarse. tener rabia y luchar. pensar en decir algo, pensar que lo que decíamos era importante. pensar en ser parte de algo. algo que nos atrapaba. algo que no queríamos. algo que sospechábamos. bajo la lluvia, esperando el claro, supimos de las estafas. nos separamos. y aquí hubo otra ocasión.
fue una tarde en que mi padre pasó por mí para venir a Santiago. ya no recuerdo qué bolsos o maletas me sirvieron de equipaje. sólo supe que las lágrimas serían millones. subí al auto y vi como mis amigos de toda la vida corrían hacia mí para darme una cinta con una despedida y una serie de sesiones que grabamos en el living de una casa. una casa de aquella cuadra. de ahí, donde los niños se fueron a otros barrios y los viejos a otros mundos.
volver siempre fue bueno. saber que había un origen sigue siendo mi salvavidas. acá costó encontrar la melodía y aún olvido el ritmo. ser un solitario fue parte importante de mi identidad. pensar que era una condena fue recurrente. estaba en mis canciones, estaba en mi adn. pero nuevamente el sentido se hizo luz.
una noche, después de algunas tantas en que lloré pensando en qué nunca encontraría alguien que realmente me amara. alguien que se acostara conmigo y durmiera conmigo. ella se quedó después de un carrete. el mundo se fue a otros lados. ella esperaría que la pasaran a buscar. y en un sillón de aquella casa santiaguina, que terminó enclavada en la playa y que hace poco fue vendida a unos extraños, pude sentir que esos besos no se irían con la resaca. volví a sentir que la vida tenía sentido y que ahora los himnos de los derrotados podrían entonarse con una sonrisa.
ella se fue con los años, disfrutamos de los mejores juntos. nunca olvidaré su calma, sus palabras, su pelo color miel. menos sus caderas, sus hermosas y encremadas tetitas con las que salía de la ducha. por lo menos en esos años, fue para mí la síntesis perfecta. me dormí en su casa muchas noches. aún tengo su humedad y su sabor adolescente. escuchamos a Sabina, a la Rosenvinge cuando era sólo Christina, the smiths siguió conmigo incluso en las alegrías. fue el tiempo de pensar el futuro, fue el tiempo de tomar banderas.
y cuando las tuve en mis manos, supe que amaba las causas perdidas. después de crecer sintiendo que cargabas con las ideas incorrectas. no había mucha gente en la frecuencia que sintonizaba tu corazón. hasta que fui vi, grité, sonreí. estuve, estuve. crecí y nos hicimos compañeros, compañeras. el sueño se hizo colectivo. pasamos tardes y noches enteras construyendo plataformas, desarmando viejos puentes, cuestionándonos hasta el suspiro. una A, una letra; los colores; los perdedores hermosos de siempre. de Chile a España, de España por México; Rusia, cualquier sitio, todo el mundo. cualquier corazón, todas esas manos. la libertad, la libertad. renunciar a todo menos a la victoria. viejas batallas reconstruidas. la música adornando la lucha. volví a pensar que había un sentido. es más
DECIDÍ CONTRUIR ESE SENTIDO.
la vida sería una construcción- no esperar más
representarme el mundo. transformarme. nunca abandonar la sospecha. cantar. luchar.
unas manos que se levantan. hay una luz en algo parecido a un escenario. ya sabía que podíamos armar canciones. veníamos haciéndolo desde el colegio. y sentía que venía haciéndolo desde Chillán. desde la calle, sin maestros de música ni instrumentos, ni espacios. ni tradición. el duro y tan valioso camino (al igual que los otros) de la autoformación. seguir. seguí. tomé un micrófono y muchos cantaron conmigo.
estoy acá con unas cintas. estoy aquí con unos vinilos. la tecnología despreciada o hecha culto. escribo. como siempre la palabra me regaló la esperanza. me instaló en los problemas. el discurso me llevó a la primera línea. me derivó a los frentes del amor y de la resistencia.
ya despojado de los romanticismos. nunca quise mártires, menos amos ni dioses.
en el sentido del presente, me pregunté cuál fue el sentido en el origen o en cada uno de esos orígenes. en los brotes pretéritos del desacato.
estuve y estoy en los impulsos primeros de la vida. conspirando desde las instituciones que mantienen todo esto. estoy minando el poder. estoy revirtiendo discursos, desplegando unos nuevos. que crezca la crítica y que se desparrame la creación; que el perfume de la autonomía seduzca a mis estudiantes. que esa sonrisa no se acabe. abrir los ojos y sentir; abrir los ojos, la boca, las manos y pensar que es posible, que soy posible. no terminado el sueño. no acabado. fuera los prediseños. lejos las cárceles disfrazadas de fugas. los túneles pueden tener bifurcaciones pero a veces cuesta ver. no quiero tropezarme, pero si lo hago no me entregaré. mi vida es lo más importante. no voy a matarme. no voy a inscribirme en ese género.
quiero, recordar las últimas veces que ha tenido sentido. y creo que fue después de perder toda referencia. fue después de olvidar la brújula.
ahora por los nortes de la capital. voy cantando solo. como lo dice el nombre. un felino errante. un gato extranjero que maúlla ladrando; no canta, golpea su guitarra. busca la melodía sinuosa, el pliegue mágico, donde la rabia no nubla este sueño. donde el sueño no termina inmovilizando. estoy moviéndome. miro a través de esta ventana y hay un cerro. mi río. mis viajes a Independencia. esas calles. la bicicleta que se pierde y busca por sus esquinas. cruzar el río. sentir el olor de la Vega. tener sed y visitar los bares. mirar como cae la tarde mientras escribo. en los orígenes se escribió parte de este presente que tomo y exprimo sonriente. habiendo aprendido, desato cada amarra para lanzarme a la aventura de conocer, crear y sentir. atrás Ñuble. sus ríos, su calor, su frío, su lluvia interminable de invierno. en medio un viaje en tren. miles de canciones, lágrimas, sonrisas y resacas. lo que venga está aquí entre las circunstancias y la voluntad. hay canciones que están llamando. están llamando, otra vez.

1 comentario:

Anónimo dijo...

extraordinario!... Te dejo un gran abrazo y un beso.

samuel