encontrarte en los rincones
hoy estuve a un paso del homicidio y del suicidio...
a un paso de tomarme más de una copa
a una vida de un gran poema
malos gestos, canciones horriblemente destructivas hermosas
la sed de mis ojos y de mi piel
la absurda entrega
la licitación de la piel y el calor
las palabras
ya no llegan, no llegan
como a fiesta
lejos
se ve por el horizonte del sur
se ve
viene
abrazamos
a ausencia y la distancia
muévete
escribo
cantemos
bailemos por ahí
el frío
el frío
la gente canta
la q cantó
volverá a hacerlo
NO TENGO DUDAS
de esto...
miércoles, mayo 26, 2010
domingo, mayo 16, 2010
pequeño impulso con ritmo de manifiesto...que estallen nuevas formas de vida más que bombas. nos puede salvar la magia colectiva más que la piromanía.

"hola, soy Litre, te estoy llamando desde la plaza de Pemuco y necesitaba hablar
contigo..." (7.25 de la mañana del domingo 16 de mayo 2010)
he aquí lo que provocó aquel llamado:
vivamos el vértigo planetario, galáctico. vivamos la historia desbocada. quitémosle los frenos al presente. vivamos el vértigo que no es igual al suicidio. aunque pueda costarnos la vida; es un poco el costo por intentar resistir desde lo que construimos y no desde lo que nos impusieron. no sirven todas las formas de lucha. me cansa la crítica voluntarista que termina siendo acrítica. no sirven todas las formas de lucha. yo por ejemplo, tengo una tía que nadie llama lucha, pero lo es, y no me saluda, estoy negro con ella, por algo estúpido. la verdad ella está enojada conmigo. pero bueno, esto es importante porque hemos querido otro mundo. intentado otra vida, creyendo en las lógicas que sostienen el germen de esta desgracia que nos abruma. hermanos, compañeros...ahora que existen los amaneceres y podemos detenernos en las esquinas, mirarnos a los ojos y reír a carcajadas, hemos entendido. no vamos por algo mejor con las armas y arengas de siempre. despojémonos de la linealidad. desvistamos la utopía de ese idealismo agobiante. es el presente y la existencia con caminos y equipajes siempre olvidados, la respuesta a esta carcajada. confundimos el entusiasmo con la rabia; el aniquilamiento con la transformación; la alegría con el sufrimiento; el delicioso devenir de las palabras hechas discurso con la simple y predecible consigna; las contradicciones con los opuestos; en fin creamos mundos magníficos y los fuimos deshidratando; en el que creímos el esfuerzo histórico, mandamos por la borda la iluminación libertaria.
las bombas no iluminan las conciencias. la impotencia entre los muros, termina siendo la mejor arma de autoexterminio colectivo. las palabras tampoco van a estremecernos lo suficiente. hoy la apuesta podría ser reescribir; por nuevas cartografías; por ir en la búsqueda incesante; porque la existencia libertaria sea un enorme juego insospechado; la desconfianza que se reorganiza y se rediseña; la intervención del mundo, poniendo la traba a la maquinaria; provocando las fallas en los puestos que han definido para nuestros cuerpos. desde ahí decir; desde ahí intentar; no hay una buena nueva; pero seamos el contagio incombustible de nuevas formas de crear vida; las otras caras de un cuerpo que muta día a día; no abandonar la complejidad, tampoco dejarnos atrapar por ella; que surja de nosotros mismos; dar una respuesta distinta; sorprender con soluciones colectivas; cuestionar el disciplinamiento, la verticalidad, la fatalidad del poder que escapa de nuestras manos y cae sobre nuestros corazones irremediablemente.
llamémoslo por ahora como quieran. o es más démosle tiraje a tanta palabra olvidada. aquellos que crearon, que bucearon en el nombre, tan sólo tuvieron la necesidad de cristalizar sus acciones, de hacerlas identificables para alguien más.
autogestión. horizontalidades. apoyo mutuo. anarquismo. libertarios. desobediencia. autonomía. independencia. yo, yo, el tornado, el jardín primitivo, yo la flor...desde el comienzo de todo, ella, ella va por el fruto y nosotros vamos por su flor. expulsados. condenados. humanos. en el relato imperecedero de nuestro desgraciado origen. la culpa. el sufrimiento. la muerte. el dogma. la inmovilidad. la fatalidad.
en este nuevo amanecer, este amanecer cualquiera, no la primavera, ninguna gesta proletaria. no, es el gesto de un hombre o una mujer. un fin de semana. un trozo de vida propia. minutos en que viene el deseo, de unir este grito, este canto, este baile, con el de otros, el pasado, el futuro...la división arbitraria del tiempo, en mi bolsillo perro. vamos por ancho camino, si decidimos ir por uno que vamos abriendo, con más amor e ideas; con más entusiasmo y alegría; con toda la decisión de querer ser libres; con lienzos lavables, que tributan la vida, que llaman, que invitan...que recuperan el sentido para nosotros mismos y desde ahí pueden ser tal vez: más que sentirse bien consigmo mismo, una alternativa, una alternativa...
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miércoles, mayo 12, 2010
miércoles, mayo 05, 2010
la vida nos anduvo rondando
alguna vez creí en el amor romántico. alguna vez odié los consejos de los grandes. mi corazón y mis ojos buscaron. anduve caminando el mundo, pensando que estaba allí desde antes. nunca creí en princesas y príncipes, pero me encandilé un par de veces.
enceguecido y triste, marcado por el invierno en que nací, caminé las veredas de una depresión intermedia. vamos por ancho camino, dijo víctor. me enfrié camino a la escuela. escribí pensando en ella.
canté otra vida, pude patear las vitrinas. cayeron a mi lado los pedazos del viejo regimen. pero el amor a la vida, era amor a la vida. los amigos y las copas.
alguna vez creí en el amor romántico, de ese bucólico a ratos. predefinida la suerte. alguna vez las cosas funcionaron, pero murieron en la isla menos pensada.
alguna vez abandoné la utopía. me deshice de aquellas vestimentas. arrojé por la borda el calzado inmemorable y recogí el rasgado vestido de las musas.
con aquellos restos me hice un peinado y me subí el cuello para volver a las calles. silbé nuevas melodías, descorazonado. me topé con su sonrisa una noche endemoniada. huí al poco tiempo sin saber como cerrar sin despertarla.
después conocí al lumpen del amor. también a la vieja historia de administraciones y cálculos. tan nociva como la aldea voluntarista, tan despiadado como el desengaño. ambos árboles cubrieron el camino. ni canciones ni indiferencias. ni la total ensoñación, ni la árida estrategia.
me volví un poco, ese lumpen del corazón. pero una tarde reconocí desde mi ventana a un tipo en el parque y mil ojos en el cerro. fue suficiente para asaltar las mañanas y desprenderme de relatos, de pesos y cruces. fui las amontoné y volví a la madrugada.
esta vez el escenario suicida me entregaba la respuesta. los ciclos. los orígenes y sus pasajes de vuelta y de ida regalados, refechados; los vagones rediseñados y el caleidoscopio reutilizado para un corazón que no puede renunciar a la pasión.
sin renunciar, pero sin regalarme. desde las azoteas pero pensando en la vida. sin vértigo, sin el pavimento amenazando. el suelo y el cielo en mi horizonte mis párpados, sus mejillas y su frente.
puedo mirar en perspectiva. un aleph improvisado. vienes y voy. quitémonos todo. desnudemos los flujos, emergencia de sintaxis; cataclismos en los cuellos.
alguna vez escribí en papeles cuadriculados, allá a kilómetros por la cuadrícula. alguna vez lloré en una cama, que ubicada en aquella esquina, podía cortar en diagonal hacia el nororiente para depositar la semilla mágica que brotaría con los años...no fácil, no directa, sin las bondades de fertilizantes y privilegios solares. sino con la melodía hídrica de voces y cantos de sirenas desterradas. allí cerca de una plaza, cobijada por árboles y calles con adoquines...como si esa manzana fuera una gran plaza inexistente. en un salto desenfadado, voy a tu encuentro para quedarme, para que nos vayamos, para caer en tu espalda infinita, para abrirme paso entre tus pasos...para que creer no sea ni ceguera, para amar los procesos, por sobretodo los procesos, insospechados y libres como nuestras bocas, como nuestros pechos...
enceguecido y triste, marcado por el invierno en que nací, caminé las veredas de una depresión intermedia. vamos por ancho camino, dijo víctor. me enfrié camino a la escuela. escribí pensando en ella.
canté otra vida, pude patear las vitrinas. cayeron a mi lado los pedazos del viejo regimen. pero el amor a la vida, era amor a la vida. los amigos y las copas.
alguna vez creí en el amor romántico, de ese bucólico a ratos. predefinida la suerte. alguna vez las cosas funcionaron, pero murieron en la isla menos pensada.
alguna vez abandoné la utopía. me deshice de aquellas vestimentas. arrojé por la borda el calzado inmemorable y recogí el rasgado vestido de las musas.
con aquellos restos me hice un peinado y me subí el cuello para volver a las calles. silbé nuevas melodías, descorazonado. me topé con su sonrisa una noche endemoniada. huí al poco tiempo sin saber como cerrar sin despertarla.
después conocí al lumpen del amor. también a la vieja historia de administraciones y cálculos. tan nociva como la aldea voluntarista, tan despiadado como el desengaño. ambos árboles cubrieron el camino. ni canciones ni indiferencias. ni la total ensoñación, ni la árida estrategia.
me volví un poco, ese lumpen del corazón. pero una tarde reconocí desde mi ventana a un tipo en el parque y mil ojos en el cerro. fue suficiente para asaltar las mañanas y desprenderme de relatos, de pesos y cruces. fui las amontoné y volví a la madrugada.
esta vez el escenario suicida me entregaba la respuesta. los ciclos. los orígenes y sus pasajes de vuelta y de ida regalados, refechados; los vagones rediseñados y el caleidoscopio reutilizado para un corazón que no puede renunciar a la pasión.
sin renunciar, pero sin regalarme. desde las azoteas pero pensando en la vida. sin vértigo, sin el pavimento amenazando. el suelo y el cielo en mi horizonte mis párpados, sus mejillas y su frente.
puedo mirar en perspectiva. un aleph improvisado. vienes y voy. quitémonos todo. desnudemos los flujos, emergencia de sintaxis; cataclismos en los cuellos.
alguna vez escribí en papeles cuadriculados, allá a kilómetros por la cuadrícula. alguna vez lloré en una cama, que ubicada en aquella esquina, podía cortar en diagonal hacia el nororiente para depositar la semilla mágica que brotaría con los años...no fácil, no directa, sin las bondades de fertilizantes y privilegios solares. sino con la melodía hídrica de voces y cantos de sirenas desterradas. allí cerca de una plaza, cobijada por árboles y calles con adoquines...como si esa manzana fuera una gran plaza inexistente. en un salto desenfadado, voy a tu encuentro para quedarme, para que nos vayamos, para caer en tu espalda infinita, para abrirme paso entre tus pasos...para que creer no sea ni ceguera, para amar los procesos, por sobretodo los procesos, insospechados y libres como nuestras bocas, como nuestros pechos...
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