las esquinas se colman de gente, es inevitable el contacto, es imprescindible evadirse. quieres la cercanía y buscas las distancias. quieres diferenciarte y buscas la mímesis de tus desventuras. para ser felices comenzamos masticando, mordiendo, aullando.
es día viernes, el comienzo de las ilusiones. los arranques de libertad. la crisis de los amaneceres, el descalabro de los equilibrios, biológicos, mágicos, sexuales, epidérmicos, sudoríficos, ideológicos, metafísicos...humanos.
las cunetas en el borde. las cunetas como abismos. los bares como cuevas. los parques como apuestas al amor verdadero. el neón anuncia una fiesta de navidad en cada casa, cada noche, una buena, otra mala. un viejo queriendo entrar por el ascensor, para calentar su ropa interior en la calefacción olvidada por los profesionales jóvenes. un juguete hurtado de los pies de la cama que irá a parar al hijo del dueño de la botillería. un líquido por el que brindaremos en mesas antagónicas.
las esquinas abren mi cara, mi corazón, la ciudad. muestran la cintura de los buses y la habilidad de los ciclistas. yo siempre me detengo. en la mitad suspiro. al cruzar aguanto la respiración. veo si por alguna razón olvidas perderte por mis calles, pero tienes buena memoria.
yo me quedo en el rincón, la negación de una esquina, el destino trágico de una bifurcación, la reiteración de un mal tango.
el niño deja estrellar el auto a pilas y sonríe. no hay salida para los movimientos rectilíneos.
en las esquinas uno siente, que puede buscar diagonales. y al mismo tiempo traicionarlas.
viernes, diciembre 07, 2007
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