ayer venía en la micro haciendo algo que te costaba, leía durante el viaje. y lo hacía con los lentes que compré cuando estábamos juntos.
lo paradójico es que tu recuerdo llegaba hasta mis pupilas. desde ahí se proyectaba alguien que es mi ALGO. retomo esa categoría de un viejo amigo y su ALGO. ese ALGo que se hizo inolvidable.
y es la Maga de Rayuela. y la veo ahí parada tras mi reja. y la confundo, como lo hacía Oliveira. me imagino que son esas mañanas como la canción perdidad del primer disco de Jorge González. esa canción que cantamos sólo en el sur y con algunas copas.
es su simpleza. es como corta mi curva. es como irrumpe en mi zig-zag. es como salta en la elasticidad de mis devaneos. es una luz impertinente que se cuela por debajo de mi puerta.
despierto y mi gata pide comida. hoy no iré a trabajar. Cortázar está por el piso. unos limones y miel, hay que cantar el jueves. y el viernes, a falta de mañanas puede que vengan tardes.
envidio al mundo que dice cualquier día, pero al mismo tiempo, la felicidad me desborda sabiendo que hay algo único que cuando aparece es TODO...(y cuando se larga, es DEMASIADO)
miércoles, septiembre 21, 2005
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