sábado, diciembre 03, 2011

me ocurre, me inspira


ue esta semana. has tenido la sensación de que te hubiese gustado hacer, decir, crear o pensar algo en el mismo sentido y potencia que lo ha hecho otro u otra? algo parecido a cuando piensas "debiera decir esto" o "ahora viene aquello". imagina una película, una actuación, una declaración, esa canción que te interpreta o la interpretación que te atrapa. eres tú y el otro. son ambos. no hay mayor diferencia entre tú y quien está en el escenario. no eres espectador, eres cómplice. una complicidad que no es casualidad. la instalación empática. la sincronía perfecta.
a mí me pasa. en las micros, en la calle, en los bares, haciendo clases, escuchando. y digamos que en el gran espectro de emociones. puteando, alegrándonos, saboreando algo nuevo; con la mirada perdida, cerrando los ojos y escuchando. en el grito.
esta semana me pasó. sí, hubo plan. "tuve un flash". "algo que siempre está ahí". fue González en la frontera del miércoles y Quinteros en el viernes; la frontera y la bajada. ahí desde la cumbre hasta el vértigo y la planicie. estoy. vengo a stgo. vengo a su primavera. siento verano.
me meto en mí. canto las canciones que me encantaría haber cantado. en el Caupolicán: el comienzo con Violeta; el set acústico que abría con 'Esas Mañanas'. la violencia dramática de 'Estrechez de Corazón'. el 87 fui a la Casa del Deporte de Chillán y Los Prisioneros volaron mi cabeza de 12 años: sabía lo que tenía que hacer porque sentí que estaba en esas canciones y es más estaba en esa actitud. construí desde ahí, desde ese desafío e irreverencia; amé esa sintaxis y esa estética. los bototos, la mueca, el grito, el acorde directo, la rabia vendrían en unos pocos años.
luego cada canción, cada pequeño aplauso, cada silencio estuvo conectado con ese instante. cada vez que tuve que estar allí en una banda o solo como Gato Extranjero, las voces, el sudor, la adrenalina de aquella noche rodeada de policías que circundaban en el escenario de aquel Chillán de dictadura.
ahora. adiviné algunas canciones. pensé que pude haber hecho alguna de las canciones de Leo Quinteros, que me hubiese gustado cantar Los Días Santos. que sabía que el final con La Marca Oficial abriría una noche emocionante. tal vez me desbordo más y Leo es más bien sobrio. pero logra conectarme con los momentos en el tren todos los días, aquellos días infernales en que me tragué sus días santos, en que perdí mis sábados arriesgando a perder mi vida. sí, sé que puede sonar a vodanovic. en estos instantes la teletón comenzó y no me acordaba. tengo unas monedas en el bolsillo y no puedo malgastar mis neuronas, las necesito, están dormidas, medicadas.
fue en el Inpop, en ese festival hace algunos años: "tenis una onda como Leo Quinteros" me dijo un compadre. y pensé que ya había superado el fantasma González y que mi mayor pecado fue perderme a Virus y que Federico Moura debiera estar en una polera que me pintaría si todavía me dedicara a conseguir poleras lisas y pintura para género.
existen vidas literales que saben demasiado de lateralidad. dominan la capacidad de eludir. driblean por temor. no se trata de ir fuerte y derecho. pero se trata de pisar firme para elevarse cuando sea necesario; marcar cuando tengas que bailar; sostener cuando vengan los golpes. no abandonar el escenario, volver una y otra vez como decía bukowski, volver, insistir aunque te sigan golpeando, volver hasta cansar a tu oponente, siempre regresar.