miércoles, octubre 19, 2005

tengo un plan...

tengo un plan decía el jefe de los magníficos, mientras mordía su puro. y esta vez yo también tengo uno, aunque evito ser jefe de alguien, a lo más de mí mismo.
tengo un plan para apoderarme de esos ojos. tengo un plan para apoderarme de mis días. en cuatro meses debo desprenderme de la mayor cantidad de ataduras. es una prueba contra el tiempo, la ansiedad, la soledad y el desvarío. es una de esas pruebas de destrezas en las que hay que demostrar coordinación, lucidez y ritmo. no sé de dónde sacaré aquellas habilidades. tal vez lo único que puede salvarme es el deseo, es la convicción.
ella "perfuma mis días, mis tardes y mis noches". desde la clandestinidad, conservo la lucha exclusiva, mientras leo a Nabokov. y el plan consiste en amarla, y el plan consiste en recuperar el amor por lo que he dejado en el camino.
anoche un tipo me habló de ciertos primates centroamericanos. "Ponen unos sacos con comida dentro, dejando una pequeña abertura. Luego, el mono introduce su mano y agarra con fuerza su bocado". Lo seguí con atención. Después de una pausa, en que dio un sorbo a su vaso de vino, continuó. "Y es así como los atrapan". "¿Cómo?". "Los monos, incluso con la plena certeza de que sus captores se acercan, nunca sueltan su comida, y tiran y tiran sin poder sacar su mano. Y de ese modo lo reducen. El mono nunca suelta, sigue tirando, sabe que será atrapado, y sin embargo, prefiere entregarse a dejar pasar tal hallazgo"
mi plan se armó de una nueva mirada, es más, adquirió una metáfora para sintetizar estéticamente su ideología.
tengo cuatro meses para sacármelos de encima. "Suelta la semilla!", dijo aquel sujeto, mientras terminaba de vaciar su copa y con la mirada me indicaba que se la llenara.
tengo cuatro meses y tal vez la misma cantidad de tiempo para saber que ella me ama. y al mismo tiempo saber que voy a desligarme cuanto pueda de esta cárcel de horarios y sueldos.
ya no quiero tomar viajes sin rumbo. no quiero descarrilar trenes por la madrugada. lo que no significa que vaya a guardar los sueños a los archivos públicos. al contrario, la cremallera sigue abierta, ahora ella ha logrado perforar mi corazón como también se hace cargo de deslizar con sus delicados dedos los dientes metálicos verticales desde donde nacen los encuentros y las caídas libres...paradójicamente "el cierre sigue abierto"....
nos vemos en Marruecos, compañeros...te espero cualquier noche, amor!